La Larga Marcha

Introducción

Más de 75.000 soldados comunistas perecieron en los 378 días.

En el otoño de 1934, el ejército rojo chino iniciaba, desde la república soviética de kiangsi, en el sur de china, una retirada estratégica, la Larga Marcha, que finalizaría un año después, en octubre de 1935, en Shensi, en la región de Yenán. Durante estos doce meses, el ejército rojo, formado en su mayoría por hombres que no sobrepasaban los veinte años, atravesó dieciocho cordilleras, cinco de las cuales tienen nieves perpetuas, cruzó a través de doce provincias, más extensas la mayoría de ellas que un país europeo medio, vadeó 24 ríos y se enfrentó a múltiples peligros, sufrimientos y condiciones insalubres de vida; además, tuvo que luchar con diez ejércitos de los distintos señores feudales cuyos territorios recorrieron, sin olvidar su principal enemigo: unos 300.000 hombres del Kuomintang, a los que tuvieron que eludir o derrotar en el curso de estos doce meses. En los tres últimos siglos, no había habido una migración armada semejante en Asia. La fe en sus propios objetivos—y muy especialmente en la necesidad de una guerra nacional contra los invasores japoneses— ayudó a convertir lo que podría haber sido una derrota desmoralizadora en una llegada triunfal; esta gran aventura habría de unir a los rojos entre sí más firmemente que a ninguna élite política de nuestro tiempo.

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