Marcha de Mussolini sobre Roma

Introducción

Infatigablemente, tercamente, se identifica el fascismo con la figura guiñolesca de benito mussolini; interpretación que, aparte la pretensión nada superficial de ocultar con la anécdota los análisis reales, incide en la apología del superhombre, aporte nietzcheano tan querido de todos los espíritus totalitarios. ahora bien, en esta clase de movimientos irracionales, por ende antidemocráticos, es ciertamente lógica la exaltación del dirigente, más exactamente del conductor de masas. a este respecto, no se puede ignorar la relevancia de la personalidad del propio benito mussolini.

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